El archivo como parte de la transformación digital

Cuando hablamos de transformación digital en una empresa, solemos pensar en nuevos programas, automatización de procesos, herramientas en la nube o inteligencia artificial.
Sin embargo, existe un elemento que muchas veces queda fuera de esa conversación: los documentos.

Una empresa puede incorporar nuevas herramientas digitales y seguir dependiendo diariamente de contratos, expedientes, facturas, formularios o informes almacenados únicamente en papel. Cuando esto ocurre, parte de sus procesos continúa funcionando de forma analógica.
La transformación digital no consiste únicamente en incorporar tecnología. También implica conseguir que la información que necesita la empresa esté organizada, accesible y disponible en el momento adecuado.
Y ahí el archivo juega un papel fundamental.

Digitalizar procesos sin digitalizar la información

Imaginemos una empresa que ha implementado un nuevo sistema de gestión.
Sus empleados pueden trabajar desde diferentes ubicaciones, compartir información y realizar determinados procesos de forma digital. Sin embargo, cuando necesitan consultar un expediente antiguo, deben desplazarse hasta el archivo, localizar una caja y buscar físicamente el documento.
El proceso es digital hasta que necesita información que continúa únicamente en papel.
Esta situación es habitual porque muchas empresas concentran sus esfuerzos de transformación digital en cómo gestionarán la información a partir de ahora, pero dejan fuera toda la documentación que han generado durante años.

El archivo también contiene información empresarial

Un archivo no es simplemente un conjunto de cajas que una empresa debe conservar.
Dentro puede encontrarse información sobre clientes, proveedores, empleados, operaciones, proyectos, contratos, decisiones o transacciones realizadas durante años.
El problema es que, si esa información no está correctamente organizada, tenerla no significa necesariamente poder utilizarla con facilidad.
Por eso, antes de pensar únicamente en convertir documentos físicos en archivos digitales, es importante conocer qué documentación existe, cómo está clasificada y cuál necesita realmente estar disponible digitalmente.

Digitalizar no es simplemente escanear documentos

Una transformación digital útil no consiste en sustituir una habitación llena de cajas por miles de archivos PDF difíciles de encontrar.
Para que la digitalización aporte valor, los documentos deben seguir una estructura que permita identificarlos y recuperarlos fácilmente.
Esto implica preparar y clasificar la documentación, establecer criterios de indexación, utilizar nombres consistentes y aplicar controles de calidad.
Además, tecnologías como el OCR (reconocimiento óptico de caracteres) permiten reconocer el texto de los documentos digitalizados y realizar búsquedas dentro de su contenido.
El objetivo no es únicamente tener documentos digitales. Es poder encontrar la información cuando se necesita.

Tampoco es necesario digitalizar todo

Transformar digitalmente el archivo no significa necesariamente escanear cada documento que la empresa ha generado.
Puede tener más sentido comenzar por:

  • Documentación que se consulta con frecuencia.
  • Expedientes utilizados por diferentes departamentos.
  • Documentos que necesitan consultarse desde distintas ubicaciones.
  • Información necesaria para procesos que ya se realizan digitalmente.
  • Documentación cuya consulta física genera búsquedas constantes.

Por otro lado, puede existir documentación que debe conservarse durante años pero prácticamente nunca se consulta. En estos casos, mantenerla correctamente organizada o trasladarla a custodia externa puede resultar más práctico que digitalizarla.
La estrategia debe depender de cómo se utiliza cada tipo de documentación.

¿Qué ocurre con los documentos físicos después de digitalizarlos?

Este es otro punto importante.
Digitalizar un documento no significa automáticamente que el original pueda destruirse. La posibilidad de eliminarlo dependerá del tipo de documento, de las obligaciones legales aplicables y de las necesidades de la empresa.
Por eso, la transformación del archivo debe contemplar todo el ciclo de vida documental: qué se digitaliza, qué debe seguir conservándose físicamente, qué puede trasladarse a custodia y qué documentación puede destruirse de forma confidencial cuando haya cumplido su periodo de conservación.

Un archivo organizado facilita otros procesos digitales

Cuando la documentación está correctamente organizada y accesible, resulta mucho más sencillo integrarla en la forma de trabajar de la empresa.
Los equipos pueden localizar información con mayor rapidez, compartir documentación sin mover originales físicos y acceder a los expedientes necesarios para desarrollar sus procesos.
Por el contrario, si la información continúa dispersa entre cajas, archivadores, carpetas digitales y diferentes departamentos, la tecnología no resuelve por sí sola el problema documental.
La organización debe ir antes —o al menos de la mano— de la digitalización.

La transformación digital también empieza en el archivo

No todas las empresas necesitan eliminar el papel ni digitalizar todo su archivo.
Lo importante es analizar qué información existe, cómo se utiliza y cuál es la mejor forma de gestionarla.
En algunos casos será necesario organizar primero el archivo. En otros, digitalizar determinadas series documentales, trasladar documentación de baja consulta a custodia o destruir de forma segura aquello que ya ha cumplido su ciclo de vida.
En TDA ayudamos a las empresas a abordar ese proceso mediante la organización, digitalización, custodia y destrucción confidencial de documentos, adaptando cada proyecto a las necesidades reales de su archivo.
Porque avanzar hacia una empresa más digital no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas. También significa conseguir que la información que ya existe pueda formar parte de esa nueva forma de trabajar.